El turbo del coche

En AutoDear S.L. Chapa y pintura León te damos los siguientes consejos para cuidar el turbo de tu coche. Aunque han evolucionado mucho tecnológicamente, hemos de ser conscientes de que tenemos que tratar el motor con mucho cariño.

1- Arranca con calma y sin pisar el acelerador.

Al arrancar siempre es recomendable esperar a que el motor coja algo de temperatura y que el turbo se lubrique bien. Tú deja que el aceite bañe todos los componentes, especialmente si el coche está frío. No es necesario que arranques 10 minutos antes de iniciar la marcha, simplemente con dejarlo al ralentí mientras te acomodas, pones la radio o el navegador y te abrochas el cinturón de seguridad puede ser suficiente, lo importante es que el sistema se lubrique y no se provoquen daños por rozamiento en zonas como el eje de la turbina.

Por otra parte, no es bueno pisar el acelerador para arrancar, lejos de lo que mucha gente cree. Con ello únicamente consigues someter a algunas partes del motor a un mayor esfuerzo y sin lubricación, especialmente en el caso de los turbodiésel que cuentan con piezas más pesadas y la relación de compresión es mayor.

2- Cuando llegues a tu destino, deja reposar el motor.

Cuando llegas a tu destino ocurre algo similar a lo que te contaba en el punto anterior. Si tienes un coche con turbo, es importante que dejes reposar el motor al ralentí durante unos segundos antes de apagarlo, especialmente si has conducido de manera agresiva y pegando acelerones, ya que a altas revoluciones el turbo se calienta en mayor medida. Dejarlo reposar permitirá que la turbina baje de revoluciones y que esta pueda enfriarse y lubricarse correctamente.Recuerda que el turbo cuenta con rodamientos para poder girar a altas velocidades que se lubrican con el propio aceite del motor. Por este motivo si con el turbo muy caliente apagas el motor de golpe, este seguirá girando por la propia inercia pero sin lubricante, sufriendo con ello rozamientos que llevarán a un desgaste prematuro. Además, piensa que si quitas el contacto de golpe el aceite que queda en el interior del motor se carboniza por la alta temperatura de la turbina al detenerse la lubricación.

3- El motor, en su régimen de revoluciones óptimo.

Una costumbre muy extendida en gran parte del mundo es conducir siempre en la marcha más larga posible para ahorrar combustible pero solicitando grandes aceleraciones en momentos puntuales. Sin embargo, este tipo de conducción afecta de manera especial a los propulsores turboalimentados, ya que provoca que el motor cree depósitos dentro del propulsor y cause averías porque los turbos no pueden alcanzar la presión de soplado que les hace funcionar de manera correcta. Si exigimos mucho al motor desde un régimen muy bajo las piezas estarán sometidas a mucha carga y sufrirán en exceso por el sobreesfuerzo.

4- El mantenimiento del coche, esencial.

Piensa que el aceite es la sangre de tu motor, es el componente que hace que el turbo y toda la mecánica funcionen de manera correcta, por lo que quizá no sea muy recomendable usar un aceite de baja calidad o que lleve más tiempo en tu garaje que los juguetes de tu infancia. Por regla general, los aceites de mayor calidad suelen ser los sintéticos, los cuales presentan además una mayor durabilidad en número de kilómetros. Aunque esto es es común para todos los motores, no únicamente los turbo, nunca está de más comprobar el nivel de aceite en intervalos regulares. Puede que tu coche esté consumiendo más aceite del que debería y si te quedas sin lubricante el propulsor podría sufrir daños irreversibles y muy, muy caros.

5- Si vas a darle caña, que sea en caliente.

Antes de exigirle las máximas prestaciones al coche que tienes entre manos te recomiendo que dejes que el motor llegue a su temperatura de servicio, localizada entre los 80º y 90º (depende del motor y el modelo), así de paso estará todo bien lubricado. Para ello, lógicamente, los trayectos que realices han de ser medianamente largos. Si le intentas sacar el máximo provecho al propulsor a bajas temperaturas, no solo estarás consumiendo mayor cantidad de gasolina, sino que además el desgaste de las piezas es mayor, y el turbocompresor es el elemento que más sufre en este caso al tener que soportar los gases de escape con temperaturas de hasta 1.000ºC.

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